El pasado sábado 10 de enero, se pudo por fin celebrar uno de los eventos comunitarios más esperados de la zona: Beniaján en Vela. Una cita ya consolidada que, tras más de tres años de trayectoria, volvió a convertir las calles del casco antiguo de la localidad en un espacio mágico de encuentro, convivencia y participación vecinal.
La organización recae sobre la Junta Municipal de Beniaján, pero lo verdaderamente valioso del acontecimiento es que se sustenta en el trabajo coordinado y conjunto de numerosas instituciones y colectivos locales que lo hacen de manera totalmente generosa y altruista, pertenecientes además en su mayoría al Grupo de Acción Comunitaria de Beniaján. Unidos a los vecinos y vecinas, igualmente indispensables, se han reunido, coordinado ideas, resuelto dificultades y trabajado en red durante meses con un objetivo común: dar forma a esta celebración única, pensada por y para todos, que cada vez enamora a más gente de dentro y de fuera del pueblo.
La jornada del sábado comenzó desde primera hora de la mañana, compartiendo un desayuno conjunto de monas y chocolate para arrancar con energía. A continuación, se procedió a la colocación por las calles de los miles de tarros de cristal provistos de velas destinados a iluminar cada rincón de San Roque, una de las zonas más castizas del casco antiguo. Durante la tarde, el ambiente fue de intensa actividad y complicidad: se ultimaron adornos, se afinaron los últimos detalles y los distintos grupos y participantes ensayaban y se preparaban con ilusión para dar comienzo a una noche tan especial.
A las seis de la tarde tuvo lugar el esperado encendido de las velas y, media hora después, comenzaron las actuaciones. Desde ese momento, cientos de personas, beniajanenses y visitantes, recorrieron las calles disfrutando de espectáculos de baile, teatro, circo, música, poesía, pintura, literatura y los decorados de casas y calles, una noche que volvió a demostrar la fuerza de la comunidad cuando trabaja unida. Como cada año, las entidades participantes llenaron el recorrido de creatividad y emoción durante más de tres horas.
Cáritas revistió una de las fachadas más bonitas del barrio con corazones y mensajes llenos de valores. Beto volvió a ser punto de encuentro engalanando su entorno y ofreciendo té y café caliente a quienes paseaban. Fundación Cepaim cubrió toda una calle de banderines multicolores e invitó a la ciudadanía a escribir frases bonitas acerca de la noche, dejando sobre papel palabras que iluminaron tanto como las velas. También allí, en el «Rincón del Beso», se llegó a formar cola de personas dispuestas a hacerse su correspondiente selfie.



La Comisión de Fiestas, en su primer año de participación, aportó un toque muy especial con luces de neón y un delicioso bizcocho que repartieron con entusiasmo. También debutó la guardería Pequeños Sueños, cuyas responsables organizaron preciosas actividades infantiles con materiales reciclados y decoró su zona con gran sensibilidad. Otra novedad han sido los puestos del mercadillo artesano que, junto con la churrería, llenaron de bullicio toda la calle del Rosario.
Tres han sido los centros educativos implicados en esta edición. Por una parte, el CEIP N. S. de la Fuensanta, que volvió a llenar su rincón de música y de público, con un nutrido grupo de intérpretes y su coral escolar. La EEI La Naranja, que dispuso en otro punto del barrio preciosas velas preparadas en las aulas para la ocasión. Y el IES Beniaján, brillando con la implicación de su alumnado: música en directo, una exposición de cuadros que mostró el gran talento artístico del centro y un mercadillo organizado por el grado de Administración, reflejo del compromiso y la ilusión de los y las jóvenes.
En la calle Pardo, el Centro de la Mujer 8 de Marzo repartió sus ya clásicos claveles y decoró su fachada con poesía feminista mientras, un poco más allá, era la Biblioteca de Beniaján la que cautivaba al público con lecturas poéticas participativas, haciendo protagonista a la gente que se paraba tanto a escuchar como a recitar.



Por su parte, la Agrupación Musical de Beniaján llenó de actividad otro enclave del recinto con un animado cuarteto de viento y las brillantes interpretaciones de la coral de esta centenaria institución. Tampoco faltó la danza oriental de Irene Luna, que quiso repetir un año más su participación con bailes llenos de elegancia que embelesaron al público. El grupo juvenil de la compañía Edmundo Chacour, divirtió de lo lindo con la pieza de microteatro “Mucha mierda”. Y el Club Nita de gimnasia rítmica, con sus niñas envueltas en guirnaldas luminosas, desplegó su habitual exhibición de energía arrolladora, repleta de saltos y volteretas.
Promesas de Calle sorprendió con números circenses y canciones de rap, conectando especialmente con la juventud. Muy cerca, en la misma calle del Álamo, Columbares dispuso unos murales que destilaban conciencia social, mientras el artista T-Cat dirigía la realización de una nueva obra colaborativa en directo. Y frente al mítico Chamboy, lleno hasta la bandera, la Peña La Parranda y la Chirigota de Beniaján, entre la tradición folclórica y la cantinela carnavalera, elevaron más si cabe el ambiente festivo que acompañó toda la velada.



En conjunto, se pudo disfrutar de una imagen inolvidable de calles llenas de luz, tarros tintineando suavemente al paso de la gente, decoraciones cuidadas al detalle y rincones convertidos en pequeños escenarios llenos de vida. Beniaján en Vela volvió a ser mucho más que un evento: fue una demostración de unión, participación y convivencia. Una noche mágica en la que la comunidad se reencontró, compartió y brilló junta, dejando claro que cuando Beniaján se une, su luz llega muy lejos.
El CCI La Estación colabora en la organización de este evento a través del proyecto Periferia-S, financiado por la Consejería de Política Social, Familias e Igualdad de la Región de Murcia.
























